Más de dos toneladas de marihuana fueron incautadas en Nariño: tenían como destino Ecuador
La Policía Nacional de Colombia frustró el transporte de 2,2 toneladas de marihuana al interceptar un furgón en la ruta entre Rumichaca y Pasto, en jurisdicción de Tangua, departamento de Nariño.
La operación dejó a una persona capturada y un vehículo inmovilizado, evidenciando el uso de la modalidad conocida como “kamikaze” por estructuras criminales para movilizar grandes cargamentos de droga.
La modalidad, según explican las autoridades, implica que el conductor asume todo el riesgo de la operación, sin escoltas ni apoyo externo. “En estos casos, el transportador sabe que, si es detenido, la organización no intervendrá para rescatarlo”, puntualizan los responsables de la investigación.
El cargamento decomisado fue valorado en $416 millones, y su incautación evitó la circulación de unas 4.774.000 dosis en el mercado ilegal, de acuerdo con la información oficial de la Dirección de Tránsito y Transporte.
El conductor capturado, quien no tenía antecedentes judiciales, declaró que recibió $3 millones por el traslado del estupefaciente. Los investigadores determinaron que la ruta iniciaba en Piendamó (Cauca), pasaba por Ipiales y buscaba cruzar hacia Ecuador, transitando el 18 de enero a las 6:40 p. m. por el peaje de Cano, en Chachagüí.
“Este resultado operativo refleja el compromiso permanente de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional en la lucha frontal contra el narcotráfico”, resaltó la brigadier general Claudia Susana Blanco Romero, directora de la dependencia.
La oficial remarcó que los corredores viales estratégicos siguen siendo prioridad debido a su uso frecuente por bandas dedicadas al tráfico de estupefacientes.
“Continuaremos fortaleciendo los controles, la inteligencia y la presencia institucional en las vías nacionales, con el propósito de proteger la vida, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos”, afirmó Blanco Romero. Añadió que la meta es “cerrarles el paso a quienes pretenden utilizar nuestras carreteras para actividades ilícitas”.
Los agentes destacan que los vehículos empleados suelen ser de servicio público o de carga, circulando en horarios convencionales y por rutas habituales para no levantar sospechas. El conductor, en muchos casos, desconoce la identidad de los cabecillas o el resto de la organización, limitándose a cumplir su función como transportador.
