No quiero llorar pero lloro, mis hijas se quedaron en Venezuela.

Más de mil venezolanos  viven una gran crisis humanitaria  atrapados en la ciudad de Ipiales, bajo una temperatura de 5 grados,  esto debido al cierre fronterizo.

En parques, Terminal de Transportes, calles  y  en  un albergue temporal  dispuestos por  la Diócesis de Ipiales,  esperan con angustia  la apertura del puente fronterizo.

“ El conductor del  bus que no trajo desde Cúcuta nos dijo  que la frontera estaba cerrada, pero que había paso peatonal  por eso nosotros avanzamos hasta Ipiales encontrándonos  con esta situación,  el dinero que manejamos es muy escaso,  pero tratamos de sobrevivir con escaces de alimento, frío y al intemperie”. Expresó el venezolano José Urbina.

“No quiero llorar pero lloro, mis hijas se quedaron en Venezuela,  pero tengo la esperanza de rencontrarme  con ellas muy pronto y tener una vida mejor”. Dijo otro venezolano.

El gerente de la Terminal de transportes Alex Paz,  manifestó que cerca de 400 personas están alojadas en estas instalaciones, bajo el acompañamiento de la Cruz Roja  y las entidades de salud. Añadió que hasta el momento todo ha transcurrido con normalidad pero que la tarde de este sábado será complicada con la llegada de más venezolanos.

El Comandante de la estación de Policía Ipiales, Teniente  Carlos Figueroa  indicó que los uniformados  están atentos para  brindar seguridad y orientar  a los visitantes, con un esquema de control en los pasos informales en la frontera entre Colombia y Ecuador.

La patrullera Marcela Moreno de la policía de infancia y adolescencia,  informó que en el acompañamiento a los menores se brindó  refrigerios, atención en salud  y socialización de campañas  para menores.

Por su parte el padre Vicente Legarda, director de Pastoral Social  manifestó que  la Diócesis de Ipiales dispuso de tres albergues temporales para brindar un techo a quienes están atascado en la frontera.