Jefe de espacios públicos renunció a su cargo
Después de 12 días de que el equipo de Recuperación de Espacios Públicos de Ipiales, iniciara formalmente sus labores, cinco de sus trabajadores, presentaron la renuncia a sus cargos.
Mauricio Vera jefe del grupo junto con cuatro funcionarios más, habría renunciado al parecer por amenazas y agresiones, de vendedores ambulantes.

y entonces ahora que hacemos los ipialeños, si todo el mundo desde el alcalde para abajo les tienen miedo a los vendedores ambulantes, esa es la famosa capital del sur, la capital del miedo y la desesperanza con un gobierno incapaz de poner freno a algo tan elemental, para eso esta la policia, el esmad que no solo sirva para reprimir al trabajador ornganizado y en ultimo caso el ejercito, que se pronuncien los encargados del orden en la ciudad y si les quedo grande lo digan para no insistir mas en este tema tan desagradable y deprimente.
Un cuarto de siglo cumple nuestro municipio en manos de las mafias narcoparamilitares. Narcoparacos de Antioquia y Valle tienen tomada y ocupada Ipiales con la anuencia de los últimos siete alcaldes, incluido el incapaz y paranóico de ahora, la oreja gacha de los obispos y curas falderos ultragodos y la indiferencia de una sociedad como la nuestra, atontada, aborregada, narcotizada, insensible. Cada mañana y cada tarde que caminos por la sexta, sobre todo, sentimos ese ambiente tan pesado que exalan los centenares de traquetos paisas (narcoparacos), «dueños» de cuanto almacen (lavado de dinero) hay a lo largo de la vía, sobre todo del Parque San Felipe hasta el del 20 de Julio. Ipiales dejó de ser para los ipialeños. Ipiales está en manos de delincuentes y criminales disfrazados de vendedores y comerciantes. Y lo peor es que vienen a nuestra ciudad a lavar su sucio dinero, se alzan con el dinero de nuestro pueblo y luego alzan vuelo hacia sus tierras (Antioquia, Valle, Risaralda y Qundío, principalmente) muertos de la risa, a contar lo pastusos que somos. ¿Qué y cuánto le aportan a nuestro municipio estos malandros (no es sino verles las caras y su jerga de traquetos)? Solo vicio, explotación y miseria. Que Ricardo Romero, el flamante alcalde que tenemos de turno, nos diga cuánto (en impuestos) le deja al Municipio la comunidad narcoparamilitar (traqueta y terrorista) de paisas? Qué nos muestre el gobernante medroso y paranoico de turno la facturación (ventas de estos delincuentes ocupantes de nuestro espacio y el comercio local y su correspondiente tributación). Y dizque «Capital del Sur» (jaja) Cuál capital? De cuál Sur? alcalde embaucador!
Lastimosamente el alcalde convirtió a Ipiales en un relleno sanitario como el de doña juana, ahí esta pintada la capital del sur ahora tanto bombo estamos llenos de forasteros que solo vienen a dejar la platica a la alcaldía por los espacios públicos y de esta manera poder pintar en las mingas jejejejeje y la sexta frente al ejercito lleno de huecos intransitable viva la capital del sur y el alcalde debe estar escondiéndose por que ya lo han de amenazar jejejeej
Tal cual
Y la Policía? De agache. La mayoría de de sus miembros, oriundos de Antioquia, Valle, Risaralda y Quindío. Se cobijan unos con otros. La otra tarde escuché esta «perla» mientras pasaba con mi marido por la sexta, entre novena y décima. Es ni más ni menos que el diálogo entre un policía y un paisa (asalariado del narcoparamilitarismo) parado en la puerta de su «negocio» (almacén, de los de a mil a mil, para más señas):
_(Policía): Quihubo (sic) llavecita, ¿qué hubo de aquello?
_(Paisa): No, marica (sic), el man me resultó calceto. Pero espere no más y le hago la vuelta que sabemos.
_(Policía): Pilas, guevón (sic), que primero es lo primero.
Así, ya sabemos en manos de quiénes está nuestra seguridad. Blanco es, gallina lo pone. Y con el alcalde la dichosa «Capital del Sur» inventándose historias de vaqueros («esa vieja no me convenía, porque era del otro bando y por esa la eché» o «Chamorro puede tener mucho de poeta, pero es un informante del Gordo y del Vela») y de fantasmas («dicen que lo tienen amenazado, vecina»). Pobrecito! (nuestro municipio y su (por los borregos que votaron por él) alcalde)
Administración municipal al garete…Ipiales cada vez más, administración tras administración sin sentido de pertenencia …nos meten los dedos a la boca con temas tan primordiales como la puesta en marcha y operación del aeropuerto San Luis…ahora el espacio público en manos de unos pocos, la inseguridad pululante,. no basta con aparentar ser el administrador de turno.
Definitivamente la vida enseña que a grandes males, hay que darles grandes remedios. Y este problemon se puede solucionar con ayuda de todas las instituciones legalmente constituidas. Policia Nacional Ejercito. Etc. Etc No con el envio de tres gatos para recuperar el espacio publico. Y debe ser tarea diaria y con toda la ley y la berraquera. porque todas esa delincuencia organizada es muy poderosa y practicamente mafias muy bien organizadas que si saben hacer bien superbien su trabajo esta delicuencia tiene sometidos a las instituciones municipales y a los ipialeños; aun es tiempo de ponerle orden a nustro querido municipio pero con mano dura duelale a quien le duela. Y darle de una vez una solucion radical y no con pañitos de agua tibia o con promesas que nunca se van ha cumplir. Eso se llama gestion. Señor alcalde Gestion.
Buen comentario el suyo, Bertha. Desafortunadamente, la Policía y el Ejército siguen de luna de miel con las mafias narcoparamilitares-terroristas del país, e Ipiales es un laboratorio o espejo del fenómeno para mostrar. Los que aquí llamamos «paisas» (para generalizar en el caso de gente de Antioquia, Risaralda, Quindío y Valle) no son otra cosa que asalariados (sicarios) al servicio de las mafias del narcotráfico y el paramilitarismo (lo mismo), disfrazados de vendedores (unos ambulantes y otros dueños de locales, pero, al final, hacen parte de la misma red criminal). Por qué han escogido la «Capital del Sur» (término del alcalde embaucador de turno)? Porque la frontera les permite escapar con facilidad si un día les cae la justicia (cual?). Así, o toman un avión hacia Cali y de allí a Armenia, Pereira o Medellín, o salen pitados hacia el Carchi y más al sur (Quito). Las autoridades locales están compradas, estimada Bertha. No podemos seguir siendo ingenuos. Hay mucho dinero de por medio. Ipiales dejó de ser para los ipialeños. Ipiales es para los paisas su paraíso fiscal, Bertha. Aquí vienen, montan su negocio, alquilan o compran un local, lavan dinero criminal, sucio, hacen más billete, no pagan impuestos y un día se alzan con todo su dinero lavado a engordar la banca en sus ciudades de origen. Y los vendedores ambulantes (desde buñuelos en cualquier esquina de barrio o del centro, hasta medias y zapatos) hacen parte de la misma red de los que tienen locales. La sexta de nuestra ciudad es la calle real de traquetos, malandrines, sicarios y demás. Y claro, untan a policías y militares y más allá a las autoridades municipales de turno. O recibes y te quedas en silencio o te vamos haciendo la vuelta. Muchos de estos criminales que hacían su agosto al otro lado de la geografía, en Cúcuta, se vinieron, Bertha. Esta es la verdad. Estamos en manos de los narcoparamilitares. Ipiales es, en efecto, la «Capital del Sur» (pero de las mafias: en esto no se ha equivocado el alcalde de marras).
Para que vean la clase de gente que son los supuestos trabajadores honrados y rebuscadores que invaden nuestras calles. Algunos habrá que de verdad estén tratando de ganarse la vida hornadamente, pero podrían hacerlo de manera ordenada en espacios asignados para ese fin. Pero muchos, venidos de otras ciudades, vienen sólo a delinquir y a sembrar el desorden y usan como tapadera la venta ambulante. Y cuando tratan de desalojarlos, la gente sale a protestar ya defender ciegamente. Es necesario de una vez por todas poner orden en las calles, combatir la delincuencia, tratar de rescatar a esta ciudad a como dé lugar. Lo malo es que con la inoperancia e ineficiencia de las autoridades municipales y policiales, el problema se ha hecho demasiado grande y las medidas para detenerlo y deshacer el daño ya instaurado, van a tener que ser muy duras, porque al paso que vamos, nos vamos a convertir en un moridero, en un pueblo sin Dios ni ley, como los lugares de los que vienen los que nos están invediendo y trayendo los problemas.
Lo dicho, los vendedores ambulantes son delincuentes disfrazados y más si estos son paisas. No hay antioqueño que no lleve en su sangre el ADN de ser un delincuente; a si que mano dura con estos hampones y que la policia respalde estos operativos. Que tal si esto se diera en Tulvcan o en el Ecuador donde si hay autoridad?? Alli, les hubieran decomisado el cacharro chimbo que ofrecen y les hubieran enviado al calabozo por un par de dias. Es hora de devolver la ciudad al pueblo y no que la ciudad sea de los paisas desteñidos.